miércoles, 24 de diciembre de 2025

Quod erat demostrandum

En el juicio que se siguió contra el fiscal particular del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer, la estrategia de su defensa se basó en un único punto: que lo que dijo era verdad.

Algo bastante triste para alguien que, además de haber aprobado la carrera de Derecho, había aprobado también unas duras oposiciones: a diferencia de los jueces, que pueden ingresas por no sé cuántos turnos, en el ministerio público -y el enjuiciado lo era- sólo se ingresa por oposición.

El problema es que nadie le estaba enjuiciando por mentiroso. Por decirlo a la pata la llana, se le juzgaba por cotilla, por bocazas, por revelar algo que tenía obligación de callar. Y, puesto que el Tribunal Supremo consideró probado que el susodicho no sólo filtró el correo de la pareja de la presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, sino que también participó en la nota de prensa, no les quedaba otra que condenarle.

Y eso hicieron.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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