Una vez más, toca hacer valoración de lo ocurrido en el blog durante el año que termina.
Para empezar, la pauta de (al menos) dos
entradas diarias se ha mantenido. En ocasiones tenía entradas hasta para un mes
-es decir, tema para sesenta entradas-, mientras que otras la cosa estaba mucho
más apurada. Sin embargo, la siempre activa realidad -básicamente, en su
aspecto político dentro de España- me ha dado materia… y dificultades para que
los creadores de imágenes movidos por inteligencia artificial crearan la imagen
que tenía en mente para ilustrar la entrada.
De las series de entradas (es decir, aquellas
que numero correlativamente), la de Cataluña sigue, desgraciadamente, dando que
hablar. De la de la crisis del Partido Popular no volvió a saberse, gracias
(sesgada o parcialmente hablando) a Dios, y la invasión rusa de Ucrania se ha
estancado, de modo parecido a como lo hicieron las dos guerras mundiales. Preveo
poco movimiento hasta que la cosa se solucione o reviente… o hasta que estire
la pata el tirano de Moscú, que todo puede pasar. Por lo que se refiere a la pandemia
de la COVID-19, apenas hay ya noticias en el ámbito sanitario, siendo mucho las
frecuentes las que tienen que ver con las derivadas judiciales del latrocinio
perpetrado por políticos sin escrúpulos (mayormente del partido de la mano y el
capullo, aunque alguno del partido del charrán también han salido).
En cuanto a los libros leídos -hace poco he
visto en Twitter alguien que se ufanaba (con falsa modestia) de haber leído más
de ochenta en el año que termina… como dije, señalando que soy alguien que lee
deprisa, o eran libros muy cortos, o miente como un bellaco-, señalar varios
puntos destacables (si no fueran destacables, no los señalaría, ya lo sé):
terminé la saga de The Expanse y empecé la de La espada de la verdad (sólo
para encontrarme con que la están reeditando en un formato más fiel al
original, esto es, no dos volúmenes españoles por uno americano, como hizo
Timun Mas), lo que hizo que el número de reseñas (es decir, de libros leídos)
fuera no demasiado alto; y conseguí los veinticuatro volúmenes de Tarzán (suelo
añadir, cuando lo menciono, que sí, hay veinticuatro libros de Tarzán)
que publicó en su día Edhasa, lo cual será mi próximo objetivo literario una
vez despache los libros que hayan ido ingresando en mi biblioteca mientras leo
a Goodkind.
Incluso a pocos días de terminar el año pensé
que no llegaría a igualar el número de entradas del año pasado. Pero hete aquí
que lo he conseguido (circunstancia ésta de publicar en dos años, y además consecutivos, el mismo número de entradas), y con un día menos, lo cual tiene su mérito.
¡¡¡FELIZ 2.026!!!

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