Sabíamos que los de la mano y el capullo eran una panda de chorizos que, como decía Alfonso Guerra, metían la pata pero no la mano… porque ya la tenían dentro.
Es decir, que rascabas un poco y debajo del socialista
te salía, a las primeras de cambio, un aprovechado. Ahora resulta que, además,
es un guarro. Al menos, desde que el psicópata de la Moncloa manda en el
partido. Porque robar siguen robando, a dos manos, pero es que además se van de
putas, les ponen piso (y trabajo sin deberes) a las sobrinitas y se dedican a acosar sexualmente a las compañeras de partido.
Será el feminismo del siglo XXI, digo yo…

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