Antes, los de la mano y el capullo mentían con algo más de gracia, algo más de elegancia, algo más de arte. Quizá fuera porque, al haberse educado en un sistema formativo digno de tal nombre -el franquista-, tenían un cierto bagaje cultural e intelectual que les permitía elaborar argumentos mínimamente complejos.
Ahora no es así. Siguen siendo los mismos
zotes de siempre -incluso más, por increíble que parezca-, pero están tan mal
educados, es tan escaso su sustrato de conocimientos, que sólo las inmensas
tragaderas de la grey que les sigue -esa que lo justifica en que, al menos,
no gobierna la derecha- hace que no se les caiga la cara de vergüenza (atributo
del que, por otra parte, carecen absolutamente).
Y así, para justificar la comida de Pili
Sonrisas con uno de los acosadores sexuales -son tantos los que pululan en
el partido que el uso del artículo determinado, como en el caso de los
corruptos, sirve para cualquier cosa menos para, precisamente, determinar al
sujeto- dicen que hasta a un amigo se le lleva tabaco a la cárcel.
A ver, en qué quedamos: ¿le conocía, o no?

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