Los alarmistas climáticos se parecen a una de esas ramas de la iglesia protestante que vaticina el fin del mundo: cuando la fecha pasa y el mundo sigue, rehacen sus cálculos y vaticinan un nuevo armagedón. Y así, sucesivamente, vez tras vez.
Según los defensores del calentamiento global
antropocéntrico, hace décadas que gran parte de las poblaciones ubicadas en el
litoral marino habrían quedado sepultadas por las aguas. Pero hete aquí que siguen
sobre el nivel del mar. Incluso las islas Maldivas, que al ser el país con menor altitud
media del mundo (menos de tres metros) sería el primero en desaparecer, sigue a
flote.
Pero parece que los alarmistas dan su brazo a
torcer, y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus
siglas en inglés, como suele decirse) acaba de reconocer que sus escenarios más
apocalípticos ya no son plausibles y los ha enviado a la jubilación.
Ahora dirán que todo se debe a la reducción de los gases de efecto invernadero.

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