sábado, 3 de febrero de 2024

Es previsible

Un socialista (español) no es sólo, como dijo Manuel Fraga Iribarne, alguien capaz de sostener a la vez una cosa y la contraria, afirmando sin que se le mueva un músculo de la cara que ambas son ciertas y progresistas.

No: un socialista español es alguien que cuando afirma, incluso poniendo por testigos a todos los santos del calendario, que no hará una determinada cosa, es porque va a hacer semejante cosa más pronto que tarde, si no es que la ha hecho ya.

Y a esta conclusión llegué a una edad temprana, antes de ponerme a reflexionar en la política. Podría incluso señalar, con un margen de error de menos de cincuenta metros, el lugar de España en el que percibí tan evidente verdad: en San Juan de Alicante, en el cruce entre la avenida de Bruselas y la de Niza, hará unos cuarenta años largos, cuando el gobierno de Felipe González juraba por activa, por pasiva y hasta por perifrástica que no devaluaría la peseta: cada vez que lo hacía, era apenas cuestión de días que el enano de Tafalla hiciera el fatídico anuncio.

En esto, como en casi todo, el psicópata de la Moncloa no supone ninguna novedad; si acaso, en la intensidad y frecuencia de sus cambios de opinión, no en la existencia de los mismos. Por eso, cuando Alberto Núñez Feijóo dice que cree que hay indicios racionales de que Sánchez indultará a terroristas de ETA, no es que haya consultado a las famosas meigas de su región de origen.

Es, simplemente, que ha tirado de experiencia y del menos común de los sentidos.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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