jueves, 1 de febrero de 2024

La tucán vestida de seda

El marxismo es una doctrina que, por más que se precie de ser científica, es la cosa más acientífica que te puedes echar a la cara. Cosa nada de extrañar, teniendo en cuenta que fue formulada en relación con los trabajadores por alguien que en su vida dio un palo al agua y desarrollada por alguien que, sobre ser tan jeta como el creador, era además un sociópata de proporciones monstruosas.

Sus epígonos ideológicos, sobre estar tan alejados de la realidad como los fundadores, son además bastante cortitos de entendederas. Ojo, que no digo que el alemán o el ruso fueran luminarias; quizá es que, al ser otras épocas, con medios de comunicación menos desarrollados, las tonterías se conocían con más dificultad.

La parte cocuquista del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer ha decidido ocuparse del tema de la ropa (si se repara en que la tucán de Fene cambia más de aliño indumentario que el psicópata de la Moncloa de idea, la cosa resulta de un sarcasmo hiriente). Según ellos, se produce demasiada ropa y no existen infraestructuras, mecanismos ni procesos adecuados para darle una segunda vida a la ropa o para proceder a la eliminación adecuada de textiles.

Por ello, quieren una reunión con las empresas multinacionales españoles dedicadas al diseño, la fabricación y la comercialización de prendas de vestir para diseñar estrategias de responsabilidad corporativa que, sin comprometer su viabilidad ni sus beneficios, contribuyan a resolver el problema de la llamada moda rápida o ultra fast fashion.

Naturalmente, como la gente no tiene ni idea de nada, se plantean impulsar desde el Gobierno una campaña para concienciar a la ciudadanía en la necesidad de hacer un consumo responsable de las prendas de vestir. Y demanda elaborar, en coordinación con las oenegés (ya tardaban en aparecer) que han trabajado este tema y con las comunidades autónomas, un Programa Nacional de control y seguimiento del ciclo de vida de los productos textiles.

Todo ello sin temer en cuenta que, si se produce demasiada ropa, es porque la gente la compra. Es a la gente a la que deberían dirigirse, y dejar tranquilas a las empresas, que están donde están para ganar dinero. Si no les compran sus productos, ya se encargarán ellas solitas de reducir tan excesiva producción.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: