lunes, 3 de agosto de 2026

¿Cómo se atreve?

Se sabe que un régimen político no es ya una democracia, y sí una partitocracia, cuando la lealtad a los ciudadanos es sustituida por la lealtad a unas siglas o, peor aún, a un líder.

Es lo que ha ocurrido en España desde que, en 2.018, el psicópata de la Moncloa devolviera al partido de la mano y el capullo al poder, al frente del desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer: todo lo que sea disentir de la opinión del líder supremos es automáticamente calificado de traición. Lo que supone un enorme riesgo, dada su acreditada tendencia a cambiar de opinión.

Por eso, que a alguien se le ocurra presentarse a una primarias -ese procedimiento tan extraño a la tradición de los partidos políticos españoles y, por eso mismo, tan querido (al menos de boquilla) por la izquierda- en contra del candidato designado por el dedo del líder es automáticamente calificado de deslealtad.

Aunque la candidata designada tenga menos valor por sí misma que un euro de corcho.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: