Cuando el barco navega viento en popa, la marinería obedece y calla lo que dice el capitán. Cuando el barco amenaza zozobrar, cuando hay nubarrones en el horizonte, cuando las cosas empiezan a venir de cara, las ratas empiezan a abandonar el barco.
Las razones que den son lo de menos. El caso
es que la férrea disciplina se resquebraja, comienzan las disensiones y amagan
los motines. Y puede que te fichen para impulsar algo y que, en año y medio, dimitas
sin que ese impulso se haya concretado, echando sapos y culebras contra todo y
contra todos.
Y mientras, el país yéndose al garete.

No hay comentarios:
Publicar un comentario