martes, 27 de noviembre de 2012

No hay huevos


Arturito Menos es, esencialmente, un cobarde y un farolero. Un cobarde porque, enfrentado a su propia ruinosa gestión, en lugar de reconocerla y retirarse prefiere la huida hacia adelante; y un farolero, por no decir directamente un embustero, por jurar que dimitirá si se demostrase su implicación en el caso Palau. Supongo que, como Felipe González hace un cuarto de siglo, pensará aquello de no hay pruebas ni las habrá.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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