Un marxista es alguien que predica para los demás lo que no aplica para sí. Esto ha sido así desde los inicios: los fundadores de la doctrina fueron un jeta vocacional y el hijo de papá que le mantenía.
De allí en adelante, nada ha cambiado. Pasó
en Rusia. Pasó en China. Pasó en Albania. Pasó en Vietnam. Pasó en Rhodesia.
Pasó en Argentina. Pasó en Cuba. Pasó en Nicaragua. Pasó en Venezuela.
Y ahora, el desgobierno socialcomunista que
tenemos la desgracia de padecer la ha tomado con los caseros que tengan más de
tres viviendas, a quienes no permitirán desahuciar a sus inquilinos.
Aunque estos vividores -me refiero a los ninistros- sean, en general, grandes tenedores inmobiliarios.

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