Cuando uno piensa que el psicópata de la Moncloa ha alcanzado el fondo de la vileza, que ya no es posible caer más bajo, que es inconcebible ser más miserable… va el canalla y se supera.
Porque vamos a admitir, a efectos puramente dialécticos
y aunque yo no lo crea, que los etarras se han arrepentido realmente. Vamos a
conceder, a efectos puramente dialécticos y aunque yo no lo crea, que el
partido de la ETA es una formación demócrata y democrática. Vamos a asumir, a
efectos puramente dialécticos y aunque yo no lo crea, que la banda del hacha y
la serpiente desapareció.
Lo que es incuestionable es que la banda
vasca de ultraizquierda fue una organización terrorista. Aunque el yerno del
proxeneta haya accedido a sacarles de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea.
O a intentarlo, al menos. Esperemos que ahí fuera haya un poco de sentido común…

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