jueves, 10 de abril de 2014

No demasiado sorprendente

Algún conocido de algún conocido encuentra sorprendente que sólo en las manifestaciones de izquierdas se produzcan destrozos, violencia y altercados con las fuerzas del orden, mientras que en las de otras ideologías (en contra del aborto, de la negociación con ETA, etcétera) no.
Sin embargo, basta con observar tanto las actuaciones de la izquierda política como sus reacciones ante los desafueros de la izquierda sociológica para que todo cobre sentido. Porque fue Cayo Lara el que dijo aquello de tenemos que conseguir en la calle lo que no podemos conseguir en las Cortes. Porque ha sido Julio Anguita –quizá el único político de izquierdas que me merecía un respeto… pero ya no más- el que, exteriorizando una mentalidad que no creo que posean ni Rouco Varela ni los dirigentes de la AVT (Pilar Manjón es otra cosa) ha dicho que si hubiésemos sido violentos hubiéramos neutralizado a la policía en un santiamén. Porque han sido los partidos políticos de izquierdas los que han excusado el comportamiento de los culpables de los incidentes en las sedicentes marchas por la dignidad (poca dignidad, teniendo como mascarón de proa a Guillermo Toledo), echando las culpas a la policía o al Gobierno de la Comunidad de Madrid.
Así, no es extraño que los violentos se crezcan y que cuando la policía intervenga para desalojar el vicerrectorado de la Complutense sea atacada con gritos de ¡Vamos a matarlos, que son pocos!
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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