viernes, 5 de septiembre de 2014

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Lo mejor de las novelas históricas es que, si están bien documentadas, te permiten adquirir conocimientos sobre la época en la que se desarrollan. Del mismo modo, al igual que las cerezas de un cesto o los hiperenlaces, vas conociendo más obras que te hacen descubrir más cosas sobre el tema.
Esto es lo que me ha pasado con esta obra de Bernard Cornwell. Ya conocía los orígenes de la Guerra de los Cien Años gracias a la serie de Los reyes malditos, de Maurice Druon. Ahora, he podido informarme de las circunstancias relativas a la batalla de Poitiers, al tiempo que investigaba por qué, si no hicieron más que ganar batallas, los ingleses acabaron perdiendo la guerra. Por otra parte, he sabido de la existencia de tres obras del mismo autor relacionadas con el tema y con el personaje principal –titulada en España Arqueros del Rey, en lugar del original The Grail Quest (probablemente no querían que alguien pensara que tocaba el tema artúrico); los títulos de cada una de las novelas tampoco guardan ningún parecido- que me he apresurado a adquirir.
Finalmente, la lectura de la novela me ha permitido conocer la existencia de otro objeto mítico relacionado con Jesucristo –la espada que San Pedro desenvainó en Getsemaní- que unir a los que ya conocía (básicamente, el Santo Grial y la lanza de Longinos).
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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