Por ahí he leído que Los Anillos de Poder, la serie producida por Amazon ambientada en la Tierra Media de Tolkien podría definirse como un fanfic hecho por alguien con dinero (con mucho dinero, podríamos añadir).
Ni siquiera, porque un fanfic (sé de
lo que hablo) está hecho precisamente por fans, gente que respeta el material
original y busca mantenerse fiel a él. Y eso no ocurre en el desbarre
engendrado por la gente de Bezos (un amigo tengo, también aficionado a Tolkien,
que me lo definió diciendo que salían cosas muy raras).
Peter Jackson, aunque se mantuvo
relativamente fiel a la base literaria, se tomó sus libertades, como dar un
mayor protagonismo a Arwen: vale, en aras de la simplificación, quitamos a
Glorfindel, un personaje que no va a volver a aparecer. O mandar a una tropa de
elfos al Abismo de Helm… lo que le quita épica a la resistencia de los rohirrim
frente al ejército de Isengard, aunque añade espectacularidad.
En El Hobbit ya la fastidió: no sólo
estiró hasta lo indecible una trama que con cuatro horas iba servida
(recordemos, el libro tiene poco más de doscientas páginas), sino que metió de
hoz y coz a una elfa en una historia donde no aparece ni una sola mujer y, para
acabar de complicarlo, la lían en un romance ¡con un enano!
Y ahora, que se van a sacar de la manga La
caza de Gollum -una historia que ya había sido narrada, y muy bien, en un fanfilm-,
van y nos meten a otra elfa. Que por muy buena actriz que sea Anya Taylor-Joy, tema
en el que no entro ni salgo, es que no pinta nada en esta historia.
Si el viejo profesor levantara la cabeza…

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