Hay gente de la que se dice que no es más tonta porque no entrena. A esto yo suelo añadir que no entrenan porque para eso hace falta un mínimo de inteligencia, rasgo del que carecen.
Entre estos se encuentra quien fuera la
primera autoridad del Estado en la comunidad autónoma vasca, tercera autoridad
del Estado, aspirante a secretario general del partido de la mano y el capullo
y en la actualidad eterno aspirante a ser el más pelota con el psicópata de la
Moncloa: el inefable -porque no hay palabras para describirle, a pesar de todas
las que he empleado en las líneas anteriores- Francisco López, conocido en algunos
círculos como Pachi Nadie.
Como de donde no hay no se puede sacar,
Francisco no deja pasar la ocasión de dejar pasar la ocasión de abrir la boca,
y suelta unas tonterías que harían enrojecer de vergüenza al jumento más burro
de toda la recua.
Ante la inacción del desgobierno
socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer frente a la invasión marroquí
de Ceuta, lo más prudente habría sido atenerse a la versión oficial de no podíamos
saber lo que se nos venía encima o, en su defecto, callar. Pero eso no va
con Francisco, qué va: el tiene que soltar una perla, y justifica el no haber
hecho nada porque de haber hecho algo hubiese habido centenares de muertos.
Dejando aparte que sólo en el lado español murieron durante la invasión ochenta y dos personas, este parece ser de la cuerda del antiguo alopécico y presunto monflorita: de esos que prefieren morir a matar.

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