martes, 13 de octubre de 2026

Reflexiones atemporales CCXXXIII – Estupidez giliprogre

Los que van de modernos, de científicos, son tan rematadamente estúpidos, tan completamente necios, que no se dan cuenta que con su actitud no hacen sino reconocer aquello que niegan denodadamente. Veamos dos ejemplos.

Tradicionalmente, se ha venido hablando, para datar los sucesos, de antes de Cristo y después de Cristo. Ha habido otros calendarios -el olímpico griego, el ab urbe condita romano, el de la Hégira musulmán…- pero el globalmente aceptado es el que, no sé exactamente desde cuándo (supongo que la cosa parte de san Beda el Venerable), rigió en Europa. Que Beda hiciera mal los cálculos y resultara que Jesucristo nació antes de Cristo es lo de menos. Lo de más es que, sea o no sea Hijo de Dios -eso queda a la Fe, y la Fe es cuestión de cada uno-, es el nacimiento de este hombre el acontecimiento más importante de la Historia, el punto pivotal, el gozne del antes y el después. Que ahora se hable de antes de la era común o era común es lo de menos, porque ¿dónde se encuentra la división entre el antes y la era? ¿Cuándo comienza la era común? Pues en la fecha (errónea, de acuerdo) del nacimiento de Cristo. Que se jodan los ofendiditos.

El otro ejemplo tiene que ver con la muerte. En las tumbas se suele poner Descanse en paz (o Requiescat in pacem, si es que estás versado en latín), porque tradicionalmente se ha venido creyendo en una vida después de la vida (de nuevo es cuestión de Fe). Los giliprogres, tomando una expresión romana, desean Que la tierra te sea leve. El problema es que el difunto, para ellos, está (como suele decirse) muerto y enterrado: como si tiene encima el Empire State Building, no se va a enterar. Pero es que, además, los romanos sí que creían en otra vida (o al menos, en una existencia después de la muerte), de ahí su deseo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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