Según las encuestas del Centro de Invenciones Socialistas, el partido de la mano y el capullo habría ganado holgadamente todos los comicios celebrados en España desde que el psicópata de la Moncloa cambió el colchón del dormitorio principal de la residencia oficial del jefe del gobierno de España.
Es más, su índice de popularidad sería tal
que según algunos memes sería elegido papa en el cónclave, miss Universo, ganaría
la Champions League jugando solo, el Mundial de Fórmula 1, el Balón de Oro
frente a Messi y Cristiano, MasterChef Celebrity, Eurovisión y las elecciones de
Corea del Norte y el Imperio Romano.
Pero, tan popular como es, no se atreve a
comparecer en público si no es con un perímetro de seguridad más grande que el
océano de corrupción que le cerca, o cobijándose a la sombra de Su Majestad el
Rey don Felipe VI, a quien Dios guarde muchos años.
Y cuando el jefe de la oposición -y líder del partido más votado en las últimas elecciones generales, conviene no olvidarlo- visitó Melilla en el día de la ciudad, fue aplaudido, mientras se escuchaban abucheos y gritos de traición hacia el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.












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