En una de las películas de los hermanos Marx, Groucho decía, cuando se hacía patente que lo que estaba afirmando era palmariamente falso, algo como ¿a quién va a creer usted, a sus propios ojos o a mí?
Algo parecido ocurre con los del partido de
la mano y el capullo. Cuando, mes y medio después de la invasión, por fin
comenzó a trasladar a parte de los invasores, se produjo un caos de mucho
cuidado, caos que pudo ser visto a través de las pantallas de televisión.
A pesar de ello, la mamporrera del psicópata
en Televisión Espantosa afirmaba, sin que se le moviera una arruga de la
cara -no la llamo vieja, pero no hay persona con un mínimo de edad que no tenga
al menos una arruga-, que se había tratado de un traslado pacífico y de
que los invasores entraban con total normalidad.
Tan normal era la cosa que las playas desalojadas volvieron a llenarse de invasores tras el traslado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario