Con este volumen se acaba la serie de las aventuras de Tarzán que salieron de la pluma de su autor.
En concreto, el volumen reúne tres historias,
publicadas previamente por separado. La primera es la que da nombre al volumen
(última vez que empleo la palabrita), y fue publicada originalmente como La
búsqueda de Tarzán (le cambiaron el título para no confundirla con la
decimonovena de la serie). Es una novela corta en sí misma, y transcurre en el
Pacífico Sur (si antes digo que todas las aventuras del hombre mono menos una se
desarrollan en África…), donde Tarzán y sus compañeros se encuentran con una
población maya emigrada allí desde Centroamérica medio milenio antes.
En esta novela aparece uno de los personajes
más desagradables que recuerdo, una dama británica de edad más que mediana,
llena de prejuicios e inasequible al desaliento en sus valoraciones despectivas.
Los malos, por otra parte, dan bastante guerra, pero acaban muriendo con
relativa facilidad.
Tarzán y el campeón es una historia corta donde se deja patente el carácter
casi sobrehumano de Tarzán, que con una bofetada manda al suelo al campeón de
los pesos pesados, un sujeto desagradable y pagado de sí mismo que durante un
corto periodo de tiempo parece ver lo inadecuado de su comportamiento, pero que
vuelve al mismo en la última frase del relato.
Y el último relato, Tarzán y los
asesinatos de la jungla, es una especie de relato detectivesco en el que
Burroughs hace trampas, pues oculta al lector la información que Tarzán conoce.
Como resumen de la serie, podríamos decir que
lo que la hace grande es precisamente aquello que los críticos pedantes le
reprochan: podrá ser repetitiva en sus planteamientos; sus personajes son en
general planos y no evolucionan; está llena de clichés y lugares comunes; las
mujeres suelen aparecer, aunque hay excepciones, como damiselas en apuros; etcétera.
Todo eso es cierto. Pero no es menos cierto que entretienen, y eso no es poco.

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