Con tal de no reconocer la realidad, el partido de la mano y el capullo es capaz de dar los nombres más inverosímiles a lo que sucede.
Cuando el gobierno del circunflejo se
enfrentó a la mayor crisis económica de los últimos tiempos, dijeron de todo
menos la palabra maldita: desaceleración, desaceleración económica, desaceleración
transitoria, busca desaceleración, crecimiento debilitado, fuerte bajada del
crecimiento, coyuntura económica desfavorable, situación de dificultad
económica, dificultad económica seria, condiciones adversas, empeoramiento de
la economía, fase internacional adversa, ciclo descendiente, intensa
ralentización del crecimiento, ajuste intenso y rápido, aterrizaje suave o perturbaciones
internacionales.
Ahora, con la invasión de Ceuta, lo llaman
desde migración espontánea hasta crisis humanitaria. Pero hasta
en Europa se han dado cuenta de lo que realmente es, y el Parlamento Europeo lo ha calificado como ataque de guerra híbrida.
Y un país con el que estás en guerra no es un país amigo.

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