lunes, 8 de julio de 2013

La caridad bien entendida…

Que los sindicatos españoles (especialmente los llamados más representativos) son unas máquinas de latrocinio es algo conocido por todos aquellos que no tenemos las entendederas nubladas por las consignas del retroprogresismo recalcitrante. Siendo todavía Nicolás Redondo Urbieta –propablemente, el último dirigente medianamente decente de la UGT-secretario general de la Unión General de Trinc… Trabajadores, el sindicato socialista se sacó de la chistera aquella cosa de la PSV, que hizo que los ahorros de buen número de familias desaparecieran no se sabe bien (o, quizá, se sabe demasiado bien) dónde.
De entonces para acá, las cosas no han hecho más que empeorar: que si los fondos para formación, que si las ayudas estatales, que si esto o que si lo otro. En cualquier lugar en que fuera posible meter la zarpa, allí estaban la UGT y CC.OO. listos para desviar los fondos de su verdadero destino. La última, de momento, ha sido enterarnos de que la sección andaluza del sindicato socialista empleó dinero destinado a los parados para su campaña de las elecciones sindicales de 2.010. Los gerifaltes sindica-listos debieron pensar que, puesto que era dinero destinado a los parados, tanto daba apropiárselo para aquellos que se dicen representantes de la masa obrera y defensores de sus intereses.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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