viernes, 29 de noviembre de 2013

Hay clases y clases

En general, el progretariado se manifiesta contra algo (contra la reforma laboral, contra la reforma educativa…), mientras que el sector digamos conservador lo hace a favor de algo (la vida de los no nacidos, el cumplimiento íntegro de las penas…). Entendámonos, si se está en contra de algo se está a favor de lo contrario, y viceversa (si estás a favor del nasciturus estás en contra del aborto; si estás a favor del cumplimiento íntegro de las penas, estás en contra de las cesiones ante los terroristas, y así). A lo que me refiero es al modo de presentar las cosas, de redactar los eslóganes.
Hace un par de semanas hubo una manifestación en Madrid en contra de mantener la regulación del aborto tal y como está en la actualidad. Dado que se va a producir una reforma de dicha normativa (o eso dice Albertón el Gallardín), tiene sentido que los que consideran que el aborto, además de un pecado, es un crimen, se pronuncien intentando que las cosas se desarrollen en el sentido de sus ideas. Y el lema escogido no fue Contra el aborto libre e indiscriminado, aunque estuvieran contra él. No, se manifestaron a favor de la vida, lo que, además de resultar mucho más positivo, deja claro que se enfrentan a aquellos que están a favor de la muerte; y de la muerte de los más inocentes e indefensos, además.
Con ese respeto exquisito a las ideas de los demás (nótese la ironía, por favor) que caracteriza a los progresoides, sección feminazis, cinco activistas de FEMEN irrumpieron en la marcha por la vida. Lo hicieron como acostumbran, con las tetas al aire y voceando incoherencias como que su cuerpo es suyo (sí, pero el del feto no lo es). Afortunadamente, fueron detenidas.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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