lunes, 29 de noviembre de 2021

Como los totalitarios que son

Cuando, tras la sentencia del Tribunal Supremo -manda huevos que, por un delito cometido cuando era un mindundi, tenga que juzgarle el Supremo, que anda que no tendrá cosas más importantes en las que ocupar su tiempo-, la pareja del ex ninistro de Injusticia (esto es, la tercera autoridad del Estado o, por decirlo claramente, la presidente del Congreso de los Diputados) por fin le vio las orejas al lobo (tribunalesco) y procedió a dar efecto a la pena de inhabilitación (es decir, a despojar del escaño al diputado de las rastas), los comunistas reaccionaron como cabía esperar.

Sin embargo, parece que la judicatura empieza a perder el miedo al desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer -o quizá es que le estén viendo las orejas al lobo liberticida que no es que se nos venga encima, es que ya lo tenemos entre nosotros-, y el supremo órgano de gobierno de los jueces avisó a Juanita Petarda que sus ataques al Supremo excedían los límites de la libertad de expresión.

Mientras, el expulsado, en declaraciones contra Batet y el Supremo, llamaba a la violencia a la que siempre recurren los comunistas, pidiendo que la rabia se convierta en respuesta (ten cuidado con lo que pides, Albertito, no sea que recibas alguna dosis de lo que tú recetas, que España empieza a demostrar que está bastante cansada de vosotros), y los neocom, desatados contra el Consejo General del Poder Judicial (lo tildaron de ilegítimo y secuestrado), rebuznaron que el único comunicado legítimo debe ser el de su disolución. Y un lego en leyes como es Echeminga aseguraba que el Estado profundo está tan desatado que ya pasa completamente del Derecho. Esto lo dice uno cuyo único contacto con el ordenamiento jurídico consiste en infringirlo.

Los de la mano y el capullo, mientras tanto, defendieron a quien, de un modo harto mejorable y parcial, ocupa la presidencia de la cámara baja, pero evitando comentar las descalificaciones del patea policías y de su jefa de filas. El susodicho abandonó la formación, proclamando que le robaron el escaño por no tener apellido compuesto.

En cuanto al recorrido judicial del tema, primero iba a querellarse el partido; luego que no, que se iba a querellar el pelos; finalmente, y al modo del Romance de Sisebuto, luego nadie, luego nada.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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