miércoles, 9 de marzo de 2022

Crisis en el PP (8)

En un intento desesperado de salvar su cabeza -olvidando aquello de que el que es causa de la causa, es causa del mal causado-, el (todavía) presidente del PP pidió a su mano derecha, y secretario general del partido, que presentara la dimisión.

Prueba de lo poco que mandaba Casado -como dice el chiste, no se había enterado de que en España no hay casado que mande en absoluto- y de lo mucho que mandaba Teodoro, éste se negó a dimitir, cuando en una situación normal, habría dimitido de inmediato, o habría sido cesado.

Aquí debo confesar que no conozco los estatutos del Partido Popular, por lo que no sé si el presidente tiene potestad para cesar al secretario general. Pero, insisto, en un partido normal, una indicación del que teóricamente manda debería haber bastado para que el que teóricamente obedece hubiera dimitido.

Cosa que, al final, hizo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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