En general, cuando compro libros voy a
tiro hecho. Es decir, no entro en una librería (entendiendo esto en el sentido
más amplio de la palabra, es decir, departamento
de libros de un comercio) pensando a
ver qué encuentro hoy, sino que llevo una lista con las obras que quiero
adquirir; en general, obras de autores que ya conozco.
Eso no quiere decir que no esté
abierto a comprar cosas sobre la marcha, si es que el precio merece la pena. En
ocasiones me llevo sorpresas agradables, como cuando compré las Crónicas del Señor de la Guerra, de
Bernard Cornwell. En otras ocasiones, ligeras decepciones como con La leyenda de Camelot. Y en otros casos,
finalmente, ni una cosa ni la otra, porque sé lo que estoy comprando y sé lo
que voy a encontrar. Como en el caso que nos ocupa. Conozco a Ussía, le llevo leyendo años y sé por dónde va.
En realidad, lo único decepcionante de
este libro es que, casi veinte años después de que se escribieran los primeros
artículos, algunas cosas siguen casi exactamente igual… y, las que no, es
porque han ido a peor. A mucho peor.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario