jueves, 10 de septiembre de 2026

Títere

En la entrada anterior me refería al psicópata de la Moncloa como cero a la izquierda en la política internacional. La afirmación no es completamente exacta.

En realidad, sí que juega un papel en el tablero mundial. Es el de tonto útil de las tiranías que quieren doblegar Occidente, tengan sede en Moscú, Teherán o Pekín. Y si trabajar para ellos es estúpido, además de malvado, hacerlo abiertamente roza la idiocia más absoluta.

Es bien sabido que en la China comunista no existen empresas privadas como tal. Existe aquello que el partido ha decidido permitir que exista, por el tiempo que el partido permita que exista y con los fines que el partido desee. Y uno de esos fines, si no el más importante sí de los principales, es trabajar para el partido; o, dicho de otra manera, espiar.

Si además se trata de una empresa que ha colaborado en la modernización del Ejército chino y en el despliegue de infraestructuras vinculadas al espionaje y la ciberseguridad, que por ello ha sido vetada por Estados Unidos (por más que Washington acostumbra a tener sus propios motivos, no siempre confesables, para tomar sus decisiones, y más con quien ocupa actualmente el Despacho Oval), y que otra se ha instalado en Ferrol -a pesar de las dudas manifestadas por el Ministerio de Defensa-, cerca del arsenal militar y del astillero de Navantia, los riesgos potenciales de espionaje asociados a este tipo de operaciones son más que evidentes.

Que el psicópata de la Moncloa hable de un modelo de cooperación que trascienda el simple flujo comercial para enfocarse en un desarrollo industrial y tecnológico conjunto, y que las sinergias entre firmas españolas y chinas ofrecen una oportunidad estratégica para emprender proyectos de inversión compartidos es como hablar de la colaboración entre leones y chacales.

Colaboración que durará tanto como al león le apetezca, y ni un minuto más. Y que tenga cuidado el chacal, no sea que el león decida comérselo.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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