Para un político que basó su ascenso al poder en una campaña de imagen -¿alguien le recuerda con Begoña, modosos los dos, en un mitin del partido de la mano y el capullo delante de una gigantesca bandera de España? Una y no más-, todo lo que hace son eso, campañas.
El psicópata de la Moncloa no soluciona
cosas. Todo lo más, anuncia que hará cosas, pero no las hace: para muestra, los
(literalmente) cientos de miles de viviendas que deberían haberse construido en
España bajo el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer.
Y cuando las hace, no son soluciones, sino
apaños. No son remedios, sino chapuzas. Actuaciones para salir del paso y que
la gente se olvide del problema, que mañana ya surgirá otro que habrá que afrontar.
Resumiendo: que el desalojo de la playa de El Trampolín no es una solución al problema (la solución sería mandar a los marroquíes de vuelta a Marruecos), sino sólo moverlo de sitio. Y así lo han puesto de manifiesto los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado destinados en la ciudad autónoma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario