Muchos en la izquierda, y algunos en la derecha, celebran las sucesivas subidas del salario mínimo interprofesional que ha venido realizando el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer. Otros no estamos tan convencidos de las bondades de la medida.
Y es que atender al salario de los trabajadores
es fijarse sólo en un lado de la ecuación o, como piensan algunos econotontos
comunistas, pensar que todo se soluciona dándole a la máquina de hacer dinero.
Pero es que el dinero que reciben los trabajadores sale de alguna parte. Y esa parte es el empresario. Y a no ser que aumente la productividad, el dinero a repartir seguirá siendo el mismo. No todos van poder cobrar más, con lo que algunos cobrarán menos.
Y esos unos suelen ser los más débiles, precisamente.

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