jueves, 8 de enero de 2015

El atlas de las nubes

Vi la película antes de leer el libro, y la verdad es que me gustó. Tanto como para preguntarme cómo sería un libro que había dado lugar a una película tan original. Y la verdad es que la novela no me ha defraudado.
Se diferencia de la película en que tiene una estructura que podríamos llamar de cebolla: las diversas historias, de más antigua a más moderna, van comenzando hasta que se interrumpen para dar paso a la siguiente, hasta llegar a la sexta –esa distopía casi wellsiana-, que es narrada de un tirón para dar paso a la conclusión de la quinta, luego de la cuarta y así sucesivamente.
El estilo de las narraciones va cambiando de una a otra: un diario, una serie de cartas, una narración pura y dura, un relato en primera persona, un interrogatorio y, finalmente, de nuevo un relato en primera persona. Sin embargo, en todas ellas hay un par de elementos comunes: la referencia a un atlas de las nubes (ya sea en sentido literal o metafórico), y una extraña marca de nacimiento con forma de cometa que al menos uno de los personajes tiene en cada historia.

Finalmente, decir que se me ha hecho más largo el comienzo de cada una de las historias que el desenlace de las mismas. Vaya usted a saber por qué…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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