viernes, 23 de enero de 2015

Reducción al absurdo

Pensaba que los círculos del partido de Junior habían alcanzado el extremo de la ridiculez cuando se metieron en materia militar. Al modo de Gila, prácticamente proponían que la guerra se entablara (o no) por votación, al estilo de ¿Es el enemigo? Pues espérese, que estamos decidiendo si luchamos o no.
Sin embargo, siempre hay tiempo para una estupidez más. Con el lema de que todo lo decidimos los ciudadanos (como son tan progres, uno no sabe si es que se han olvidado de mencionar a las ciudadanas o es que éstas no deciden), el círculo hispalense se ha descolgado con el planteamiento de prohibir la Semana Santa en la ciudad del Betis.
Dejando aparte que no tendrían los redaños suficientes para hacer una propuesta equivalente en relación con el ramadán, es otra muestra más de su ignorancia en materia económica. Porque la Semana Santa no es únicamente una expresión pública de un sentimiento religioso. Es también una importante fuente de ingresos para aquellas ciudades en las que se celebran procesiones, pues las constituyen un buen reclamo para el turismo, ya sea religioso o aconfesional.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: