lunes, 10 de octubre de 2016

Lávate la boca con jabón, Pablito

Tener que soportar los discursitos de Junior es un auténtico suplicio. Hable donde hable –en sede parlamentaria, en un plató de televisión, en un estudio de radio o en la calle-, su tono es cada vez más y más el mismo: mitinero, panfletario, con una cadencia cansina y machacona que aburriría hasta a las ovejas.
Últimamente se ha descolgado –leo, porque en cuanto oigo su voz deseo ser como esos mamíferos habituados a la vida acuática capaces de cerrar sus orificios auditivos- pidiendo memoria, dignidad y justicia para los fusilados por la dictadura. Para empezar, un amigo y consejero de dictadores como él debería cuidarse muy mucho de emplear según qué términos; pero claro, eso sería suponerle un ápice de inteligencia y criterio, algo de lo que, mucho me temo, carece.
Pero es que, además, un filoterrorista como él no debería manchar –claro que, pensándolo bien, ¿qué más propio?- la idea de las víctimas de los atentados terroristas empleando, tan a la ligera, un lema que ha servido para sintetizar las aspiraciones de aquellos que han sufrido el flagelo del terrorismo y de aquellos otros que, aunque afortunadamente no lo hemos sufrido directamente, nos solidarizamos con ellos y les apoyamos.
O, como diría Tambor, el personaje de Bambi: si lo que vas a decir no es agradable, mejor cállate. Claro que, en tal caso, el de la coleta no diría ni palabra…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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