jueves, 28 de mayo de 2020

España es así, señora Arrimadas

El partido pomelo parece caminar, a pasos agigantados, hacia su desaparición o, al menos, hacia la inanidad política. En su afán de ser -ahora- un partido bisagra, pacta con unos y con otros, a un lado y a otro.
Sin embargo, hay un par de circunstancias que no parecen tener en cuenta. La primera, que aunque en España el bipartidismo parezca haber desaparecido -si definitiva o transitoriamente, ése es tema para otro día-, lo que no ha desaparecido es el bi bloquismo. Es decir, en política, no hay espacio para medias tintas ideológicas: o eres de derechas, o eres de izquierdas. Si pactas con las primeras, las segundas te llamarán facha; si con las segundas, las primeras te considerarán rojo. Y esto no es nuevo: hay una lista -bien es cierta que corta, pues tiene sólo tres elementos: el CDS, UPyD y el propio Ciudadanos- de formaciones que jugaron a hacer de puente entre unos y otros, y de esa lista ya sólo queda vivo (o en estado no vegetativo) uno de los partidos.
Por eso, que hace dos semanas Inés Arrimadas se mostrara dispuesta a apoyar a Sin vocales en la votación para la prórroga del estado de alarma a cambio de un gesto quizá le pareciera a la política catalana un gesto noble, honroso, altruista. Pero el único gesto que, finalmente y tras invitarles a unirse a su alianza Frankenstein -término por lo demás profundamente injusto para con la criatura creada por Mary Shelley, puesto que el monstruo era esencial y originalmente bueno, pero, al modo de la canción interpretada por Jeanette, se volvió malo porque el mundo le hizo así- será el que adorna esta entrada, como quedó demostrado tras la alianza entre socialistas y terroristas el mismo día de la votación parlamentaria.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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