lunes, 2 de noviembre de 2020

No voy a decir te lo dije, pero...

Reconozco que mi blog es sesgado, parcial, tendencioso y todos los adjetivos de esa laya que se le quieran aplicar. Soy de derechas, no me avergüenzo de ello, y atizo a la izquierda siempre que puedo. Pero es que esta vez lo tenía francamente fácil: hiciera lo que hiciera el Chepas, les iba a atizar. Si dimitía, por lo infrecuente; si no lo hacía, por lo previsiblemente hipócrita.

Teniendo en cuenta que el párrafo anterior lo escribí el día ocho de Octubre por la mañana, le he dado más de tres semanas para tomar una decisión digna. Cuando escribí lo que antecede, habría apostado a que se aferraría al cargo como el mejillón a la roca, como la mosca a la mierda, como el político de izquierdas al cargo. Y habría…

…acertado, porque ahí sigue. A partir de este párrafo, no hace falta decirlo, está escrito en la víspera de la publicación de la entrada.

Resumiendo: el siete de Octubre, el juez García-Castellón pidió al Tribunal Supremo la imputación de Junior por delitos de revelación de secretos, daños informáticos, denuncia falsa y simulación de delitos. Fuentes de Moncloa señalaron que confiaban en que el Supremo no diera curso a la imputación porque, si lo hiciera, el vicepresidente tendría que dimitir. ¿Y como asì?, diría alguna conocida mía que ahora soy incapaz de precisar. Pues porque en 2.016, el propio Chepas dijo, ante todo el país -en un debate electoral, nada menos- que apertura de juicio oral, dimisión, así de rápido.

No tan rápido porque, como ha quedado visto, el individuo en cuestión ni ha dimitido ni se espera que lo haga. Ya hablaremos de la reacción de su calientacamas, pero en su banda -perdón, en su partido… ¿en qué andaría yo pensando?- se produjo estupor ante la petición de que se imputara a él.

Lo cual no deja de ser un reflejo del estupor del propio líder, puesto que no hay más voluntad en la partida que la suya, incapaz de creer que eso le pueda ir a pasar a él.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: