martes, 17 de noviembre de 2020

Proceso al proceso (81)

Cocomocho nunca ha sido un tipo especialmente brillante ni coherente. Ha devenido ambicioso, porque cuando se vio como máximo representante del Estado en Cataluña (porque eso, y no otra cosa, es el presidente del consejo de gobierno regional, como lo son en sus respectivos territorios sus dieciocho colegas) sufrió una especie de complejo de mesías que le ha llevado a hacer y decir tonterías más grandes que la montaña de Montjuic.

Pero se ve que la huida -iba a poner exilio, pero nadie le ha exiliado de ninguna parte, salvo él-, el dejar de respirar la tramontana y demás aires catalanes, están haciendo que sufra problemas de riego en el cerebro. Que se está volviendo lelo (más aún), vamos. Y como quiere para los demás lo mismo que para sí, intenta en el proceso volvernos locos a los demás.

Porque primero presentó su renuncia a ser el candidato de su (y en este caso, su quiere decir, precisamente, de él) partido (por la conjura judeomasónica del opresor estado español y bla bla bla), y apenas una semana después ha cambiado de idea y decide que sí, que será cabeza de lista por Barcelona en las próximas regionales, aunque no vaya a ser el candidato a la presidencia del consejo de gobierno regional. Ése será el ganador del proceso de primarias que se celebre entre los compinches de la banda… y ya se sabe que las primarias, al menos en España, las carga el diablo.

Un poco de justicia poética sí que hay: al fin y al cabo, él llegó al puesto que ocupó sin ser cabeza de lista por Barcelona. De hecho, creo recordar que era el cuarto…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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