viernes, 13 de febrero de 2026

La parte contratante de la primera parte

Un socialista español es marxista, pero sólo en el sentido de ser un fiel seguidor de los postulados de Julius Marx.

Es decir, que afirmará solemne y taxativamente tener unos principios claros, nítidos e inamovibles, a los que se atendrá en toda circunstancia. Eso sí, llegado el caso, no le causará el menor problema cambiarlos por otros.

En esto, el desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer en un ejemplo quintaesenciado. El psicópata de la Moncloa no iba a pactar con los neocom, y pactó. El psicópata de la Moncloa no iba a pactar con los secesionistas catalanes, y pactó. El psicópata de la Moncloa no iba a pactar con los terroristas, y pactó. El psicópata de la Moncloa no iba a conceder una amnistía a los golpistas de la barretina, y la concedió. El golpista de la Moncloa iba a presentar el proyecto de presupuestos generales del Estado, y no lo presentó (durante tres años seguidos… de momento). El golpista de la Moncloa no iba a indultar a políticos, y los indultó. El psicópata no iba a trocear el decreto ómnibus para intentar salvar la subida de las pensiones, y lo troceó.

Lo malo de Groucho Marx es que sólo era un actor recitando un papel. Lo del psicópata de la Moncloa va en serio, y lo pagamos todos los españoles. Incluyendo los que le votaron.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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