Los defensores de la nacionalización de invasores sostienen, entre las razones menos altruistas (es decir, las que más llaman al bolsillo de los que somos reacios a dejarnos invadir), que son los que pagarán las pensiones del mañana.
Esto sería así si la productividad de los
extranjeros fuera pareja a la de los nacionales. Pero no lo es, cosa que el
desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer se cuida muy
mucho de señalar.
Y es que los extranjeros aportan poco más del cinco por ciento del impuesto sobre la renta de las personas físicas, pese a representar más del trece por ciento de la población. Es decir, que en términos
de pura rentabilidad, lo son menos de la mitad de los españoles. O, dicho de
otra manera, hacen falta dos extranjeros para aportar lo que un español.
En ese plan, mejor que nos suicidemos nosotros solos antes de que nos corten el pescuezo.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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