La combinación entre el convencimiento de que el dinero público no es de nadie (y, por lo tanto, al ser una res nullius puede ser usada or el primero que pase por allí) y la conversión de la televisión pública estatal en Televisión Espantosa ha producido el engendro que es ahora el Ente.
Una oficina de propaganda (mala oficina y
mala propaganda), con mercenarios sin pudor (ni intelectual ni del otro), tan
cortos de entendederas como sobrados de desfachatez, que repiten como loros las
consignas que les giran desde Moncloa.
Pero todo parece tener un límite, y hace un
mes saltó la noticia de que, tras una crisis interna (probable eufemismo para querer
decir pánico ante el fracaso de la estrategia), habían decidido cambiar de estrategia y despedían a presentadores estrella y reporteros. Aunque la mitad tetas, mitad tonta, el cuñado calvorota y la Inchaurrondo parece que
siguen.
De todos modos, como no les veo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario