Sin pretender establecer una relación de causa a efecto, la Organización Mundial del Turismo hizo pingües negocios con el Africa Center después de que el psicópata de la Moncloa reparara el palacio de congresos de la Castellana y se lo prestara, gratis et amore, a la organización internacional. Resulta que la hija del proxeneta trabajaba (es un decir: estaba en nómina) en el citado centro.
Ahora resulta que la Organización Mundial de la Salud ha otorgado un premio a MoMiMeMa, después de que -de nuevo
señalo que no pretendo establecer una relación de causa a efecto- el
desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer haya aumentado
en un ciento cuarenta por ciento los pagos a este organismo.
Y mientras, la pistolera busca en la citada
organización un asiento en el que aposentar su comunista nalgatorio, toda vez
que su anunciada intención de concurrir a las elecciones regionales del año próximo
sólo hacen prever una nueva y sonora bofetada democrática. Que se vaya a Ginebra
a curarse.
O que se atice un lingotazo de una.

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