viernes, 17 de julio de 2015

Injusticia progresista

Dice bastante poco (bastante poco bueno, se entiende) de la judicatura española el que se divida en conservadores y progresistas. No tengo datos concretos, pero me jugaría el cuello a que la división la establecieron precisamente los sedicentes progresistas, esos que se agrupan en la asociación de Jueces para la democracia, como si cuarenta años después de la muerte de Franco hubiera que seguir trabajando para la democracia. Y si es así, aviados vamos.
Tampoco tengo datos concretos, pero volvería a apostarme la cabeza a que los llamados jueces estrella de la Audiencia Nacional están encuadrados mayoritariamente, si no en su totalidad, dentro de la sedicente asociación progre. Son esos jueces que no ocultan sus simpatías por unas determinadas opciones políticas, llegando incluso a ir encuadrados en sus listas. Son esos jueces que hacen una interpretación de la Ley no sólo avant la lettre, sino incluso avant l’esprit, podríamos decir. Son esos jueces, en fin, que archivan una querella contra un concejal neocom por desprecio a las víctimas del terrorismo, de la Shoah y de los asesinatos más execrables producidos en España sólo porque una de las insultadas (que no ofendidas, ya que no ofende quien quiere, sino quien puede) manifiesta que no se siente ofendida.
Afortunadamente, el Ministerio Fiscal recurrió dicho archivo, porque la insultada que perdonó no fue la única insultada. De hecho, la inmensa mayoría de los insultados no pueden disculpar al gañán. Básicamente, porque están muertos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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