viernes, 24 de julio de 2015

Piensa mal y acertarás

Una de las entradas que tenía programadas antes de la desaparición del fichero a que me referí hace unos días hacía referencia a las presuntas manifestaciones del alcalde de Cádiz, llamando nazi a Angela Merkel delante del cónsul alemán en la ciudad. Incluso tenía título preparado, Naziendo amigos. Luego hubo dimes y diretes, que si dijo o dejó de decir o no dijo en absoluto. Sin embargo, si non e vero e bren trovato.
En cualquier caso, debería haberse puesto en contacto con su colega en el ayuntamiento de Madrid para decirle que no dijo lo que van diciendo que dijo, porque luego pasa lo que pasa: que el tuitero contumaz lanza un mensaje en el que apoya al gaditano y compara a los alemanes con los nazis. Luego lo retiró, porque consideraba que se estaba utilizado en un sentido diferente al que él quería. Es decir, que los españoles (de derechas, principalmente) somos tontos, malpensados y sin sentido del humor, porque siempre nos tomamos las salidas de tono de estos zarrapastrosos en el peor de los sentidos posibles.
Lo que ocurre, en realidad, son dos cosas. Primero, que estos ígnaros no se han dado cuenta de que están en política, pero la de verdad, no la de la calle, y que cualquier cosa que digan, hagan o escriban va a ser mirada con lupa. No siguen en la situación de delinquidores en que nació el 15-M, sin responsabilidad ninguna. Su conducta va a tener repercusiones (o debería). Es como si yo (Dios no lo quiera, ni para mí ni para España) adquiriera responsabilidades públicas: debería aprender a morderme la lengua (o la tecla), o bien afrontar las consecuencias de las manifestaciones que hiciera de mis opiniones.
Y segundo, que como en España sale gratis todo si eres de izquierdas o necionanista, desde asaltar un supermercado a pasarte las leyes y sentencias de Madrit por el epidídimo, pasando por llamar al adversario político lo que se te pasa por el vacío intracraneal, se deben haber pensado que allende nuestras fronteras ocurre lo mismo. Y no es así. Ahí fuera, en general, son gente seria, que no permite bromitas con los buenos modales (ya hablaré de eso dentro de unos días), los símbolos nacionales, el respecto a la verdad y al adversario político.
Les llamaría rojos de mierda de no ser porque creo que, en realidad, lo que son es una mierda de rojos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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