viernes, 10 de julio de 2015

La infanta roja

La infanta Cristina, hermana del Rey de España, sostuvo que era ajena a los manejos de su esposo, que ella no se enteraba de nada. Fue criticada por aducir semejante excusa, de todo punto inverosímil, y no parece que vaya a librarse, cuando menos, del banquillo.
Tania Sánchez, ex aspirante a segunda dama de España, mantuvo la misma estrategia cuando fue acusada de adjudicar un contrato a una empresa en la que trabajaba su hermano: según ella, no conocía tal circunstancia. Es triste, por tanto, que la familia esté tan desestructurada como para que, en los tiempos que corren de precariedad laboral, no se informen unos a otros cómo se ganan las habichuelas. Es hasta probable que el hermano de marras desconociera que su querida hermanita era concejal en el ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid.
Sin embargo, y a diferencia de la infanta, parece que la estrategia de la señorita Sánchez ha tenido éxito, porque se ha decretado el archivo de la causa contra ella. Por falta de indicios, nada menos. Se ve que aquí la presunción de inocencia rige de distinta manera para unas que para otras.
Y ojo, que no estoy diciendo que la señora de Urdangarín sea inocente. Lo que digo es que la comunista tiene todos los indicios de ser más culpable que el pecado. Pecado laico, naturalmente.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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