viernes, 10 de marzo de 2017

Colorado Kid

Cuando empecé el libro pensé un Stephen King de ciento cincuenta páginas… esto no me dura más de dos días. Y acerté, porque me ha durado de la mañana de un día a la noche del siguiente.
Esta novelita podría encuadrarse dentro de lo que cabría denominar como narraciones realistas del autor de Maine, ya que no aparecen elementos sobrenaturales o fantásticos por ninguna parte. De hecho, los elementos costumbristas que salpicaban las obras de King escritas a principios de los ochenta –esas que transcurrían en Maine, de modo que los personajes acababan cruzándose unos con otros- cobran aquí una fuerza especial, al no ser distorsionados por aspectos inverosímiles.
Si algo hay que reprochar al autor es que nos deja exactamente igual que a los personajes de la novela: sin saber por qué narices el muerto viajó de Colorado a Maine, ni por qué tenía una moneda rusa en el bolsillo. De modo que casi podría considerarse que el muerto es el mcguffin de la obra.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: