lunes, 27 de marzo de 2017

Pero qué cojones...

No por nada motejo a los secesionistas catalanes de necionanistas. Acostumbrados a considerarse el obligo del mundo, parecen convencidos de que todo gira en torno a ellos.
Hace un mes, Paco Jones auguraba el fin del estado español si era condenado. Según él, se habría constatado que la democracia puede ser castigada en el Código Penal. Sé que me repito más que el ajo –y que, además, lo hago para nada, puesto que los necionanistas deben tener cosas más provechosas (para ellos) que hacer (no sé, cobrar comisiones, evadir capitales… esas futesas) que leer este blog-, pero ahí va otra vez. La esencia de la democracia no es la consulta al pueblo. Si lo fuera, nadie calificaría de dictaduras el régimen de Castro o el franquismo (que incluso tenía una norma que regulaba los referendos), puesto que en los mismos han tenido lugar (teóricas) consultas a la ciudadanía.
No, la esencia de la democracia radica en el imperio de la Ley. En una democracia, todos son iguales ante la Ley, y esta es suprema: nada ni nadie está por encima de la Ley, como pretenden tanto necionanistas como neocom e izquierdistas de diverso pelaje, que cuando una norma no les gusta se la pasan olímpicamente por el epidídimo.
Así que, en cierto modo, Paco Jones tenía razón, o venía a coincidir con el antiguo alcalde de Jerez: en España, la justicia es un cachondeo. Porque que le hayan condenado sólo por desobediencia –la prevaricación (con agravante no codificado de rechocineo) ni se juzgó-, y que lo hayan hecho sólo a trece meses de inhabilitación hace que a uno se le caiga el alma a los pies.
Por otra parte, Quico Jones no dejó claro si su declaración era una advertencia o un chantaje, ni tampoco qué pasaría si no era condenado. Debería dilucidar esos extremos, para que todos pudiéramos quedarnos tranquilos a ese respecto. Porque lo de que Delinquir es rentable en España, según cómo, cuándo y dónde, lo tenemos diáfano.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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