miércoles, 9 de mayo de 2018

A calderadas, Pedrito: a calderadas

La pretendida superioridad moral de la izquierda nace de habérsela atribuido ella misma, y se mantiene por la conjunción de dos factores, al menos en España: el complejo de inferioridad de la derecha, temerosa de ser relacionada con el franquismo, y la aplastante preponderancia de la izquierda en los medios de comunicación, que amplifica todo lo malo cuando se refiere a los contrarios y le pone sordina cuando afecta a los propios.
Respecto a lo primero, mucha más relación guardan con el franquismo los dirigentes socialistas desde la transición hasta hoy que cualquiera de los de la extinta UCD o el tambaleante PP. En efecto, si el socialista en cuestión no había sido un miembro de la élite dirigente del tardofranquismo (por ahí andaba Boyer, si no recuerdo mal), era hijo de capitostes del régimen, había sido becado para estudiar en el extranjero o su padre abrió alguna capital de provincia a las tropas nacionales. Por ello, cuando el ministro Bermejo dijo aquello de ya luchamos contra los padres, ahora lucharemos contra los hijos, el muy cretino no se daba cuenta de que estaba refiriéndose, en la mayor parte de los casos, a sus propios compañeros de filas.
Eso por no hablar de que, con todo lo malo que pudiera ser el franquismo –admitamos pulpo como animal de compañía-, la alternativa –una república comunista controlada por la URSS- resultaba infinitamente peor.
En cuanto a lo segundo –lo de los medios de comunicación-, basta con ver el caso de la corrupción en Valencia. Se puso a los dirigentes del PP a caer de los caballos, cuando finalmente, en la mayor parte de los casos, han salido absueltos o no se ha podido probar nada. En cambio, ahora que se producen las primeras imputaciones por la financiación irregular del PSOE valenciano y delos regionalistas, esos mismos medios callan como putas.
Para acabar: cuando Sin vocales se refiere, sin dar nombres, al partido político más corrupto de Europa, tiene dos alternativas. O se refiere a los seguidores de los Pujolone… o se está refiriendo a su propia casa, por más que él esté pensando en el partido del charrán.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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