martes, 8 de mayo de 2018

Con viento fresco

A Andrés Iniesta hay que agradecerle que marcara el gol en la final del Campeonato mundial de Fútbol de 2.010, en Sudáfrica, que le dio la victoria a España. Nada más.
Porque con ese afán de quedar bien con todos, o ese miedo a hablar con libertad en Cataluña en general y en el Barça en particular, en el plano personal el futbolista de Fuentealbilla (Albacete, bruja Piruja, ¿te enteras?) ha quedado a la altura del betún. Al defender el diálogo entre los delincuentes y el Estado de Derecho, demostró que su catadura moral, si bien por encima de la del charnego infame, no queda muy lejos de ella.
¿Que se va a China? Pues que le vaya bien. Algunos no le echaremos de menos…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No hay comentarios: