domingo, 22 de septiembre de 2019

Manda huevos

Hay jornadas en las que el número de noticias a comentar es tal que sólo con ir poniendo los titulares, sin entrar en disquisiciones para comentarlas, dan lugar a una entrada de una longitud aceptable. Si, además, la inspiración (o la mala uva) acompaña, la cosa se puede poner en términos importantes. Hoy puede ser uno de esos días.
Hace un par de semanas tuvo lugar la fiesta regional en Cataluña. Acostumbrados como están a mentir como bellacos, celebran una derrota como si fuera una victoria, y jalean a un españolista como si hubiera sido el adalid de las libertades de esa Cataluña que nunca existió, más que en los embustes delirantes de algunos miserables.
En tal efeméride, las formaciones antes catalanistas y ahora secesionistas vetan, explícita o implícitamente, a aquellas (básicamente el PP; la franquicia regional de los de la mano y el capullo siempre ha tenido una más que cierta concupiscencia hacia el contubernio antiespañol) que consideran como enemigas.
Pues bien, este año a alguien se le han hinchado, por fin, las narices. Como la cosa estaba resultando un tanto sosa, hasta para los estándares de los secesionistas, en el momento de la ofrenda floral ante la estatua de Rafael Casanova, desde la ventana de un hotel próximo empezaron a sonar, a todo trapo, las notas de la Marcha Real, el odiado himno nacional de la no menos odiada España.
A los prohombres (¿y promujeres? ¿Propersonas? ¿Proseres humanos?) de la patria (matria, si estuviésemos en Andazulía y quien hablara fuera la cabecilla regional de los neocom) una cara se les iba y otra se les venía, mientras no sabían si tirar para adelante o recular. Lo que hicieron fue mandar a la policía regional politizada (o, como alguno la ha llamado, la genestapo) a identificar a los autores de tamaña ofensa.
Porque, claro, eso no se puede permitir: lo de quemar fotos de Su Majestad el Rey, asaltar la sede de la asamblea legislativa regional o agredir a reporteras de cadenas de televisión es un simple ejercicio del derecho a la libertad de expresión.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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