viernes, 20 de septiembre de 2019

Roma locuta…

Algunos miembros de la jerarquía católica española (y en esa jerarquía incluyo a todo el clero, desde el presidente de la Conferencia Episcopal hasta el coadjutor de la más pequeña parroquia de España) han mantenido, en relación con los movimientos separatistas regionales –sean estos acompañados de violencia o no- una posición que podríamos llamar de, etimológicamente, poco católica. Es decir, no han sido universales (que es lo que significa católico, sino más bien locales).
Así, parte del clero vasco amparó, comprendió y defendió a los asesinos de ultraizquierda, porque no estaba escrito que hubiera que querer a todos por igual, mientras que una parte significativa del clero catalán, además de considerar las denuncias de casos de pederastia como ataques a Cataluña, se han mostrado abiertamente partidarios del proceso secesionista, con todas las ilegalidades que ha conllevado.
Sin embargo, parece que poco a poco van viendo la luz, y hace poco una eminencia reverendísima se ha descolgado admitiendo por primera vez que el independentismo no tiene la mayoría social. Ahora sólo falta que los líderes secesionistas, tan píos que se declaran algunos, hagan caso de lo que dicen sus pastores y plieguen alas.
Aunque creo que antes las ranas criarán pelo.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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