martes, 14 de marzo de 2023

Pero... ¿en qué mundo se creen que viven?

El problema de los llamados sindicatos españoles de clase es que sus cúpulas dirigentes, sobre tener una formación manifiestamente mejorable, viven tan alejadas de la realidad que sus propuestas oscilan entre la idiocia y el delirio.

Hace un mes, el sindicato socialista se lanzó a pedir un salario mínimo interprofesional de dos mil cincuenta y cuatro euros mensuales. Probablemente creen, como el hermano del ninistro de Consumo, que el dinero crece en los árboles, o poco menos.

Puestos a pedir, que lo pidan de veinte mil quinientos cuarenta. Total, qué más da…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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