lunes, 6 de marzo de 2023

Proceso al proceso (465)

En la película Los Intocables, de Brian de Palma, hay un momento en que el abogado defensor de Al Capone se da cuenta de que lo tienen todo perdido en el juicio y pasa, de proclamar la inocencia de su cliente -interpretado magistralmente por Robet de Niro- a presentar un alegato de culpabilidad (no sé si éste es el término procesal correcto, pero se me entiende).

Semejante medida supone un intento desesperado de reducir la pena, reconociendo la autoría de los crímenes por los cual se le procesaba. Algo así es lo que ha ocurrido con el informático de Laura Borrás -me importa tres butifarras si, en catalán, la tilde del apellido de la que fuera presidente de la asamblea legislativa regional catalana es aguda, grave o mediopensionista: en español sólo las hay de un tipo-, que ha solicitado un pacto con la Fiscalía, al afrontar una petición de pena de seis años que se suma a una condena previa de cinco por tráfico de drogas.

Dejando aparte las joyitas que contratan los separatistas catalanes, la intención de la defensa del procesado es admitir los hechos de los que le acusa la Fiscalía, intentando evitar la entrada en prisión, y aducir que sólo seguía las instrucciones que le impartió Borrás y que constan en correos electrónicos, para trocear contratos y evitar la convocatoria de concursos públicos.

No hay más preguntas, señoría.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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